Genios incomprendidos II

Lidia Cacho lo documentó perfectamente en el libro que le ha dado muchos dolores de cabeza y un buen de satisfacciones: la violación de jovencitas por parte de una mafia de hombres con poder económico y político. La comunidad cultural se ha puesto de su lado y con justa razón.
Es una lástima para los violadores que no pertenezcan a la elite cultural. Si así fuera, de inmediato gente como Pedro Almodóvar, Constantin Costa-Gavras, Bernard-Henri Lévy y Milán Kundera se pondrían de su lado y lo defenderían a capa y espada.
Inventos míos? No. Todos ellos han protestado vehementemente por la detención de un pedófilo, culpable confeso, que huyó porque no le agradaba la posibilidad de que lo condenaran. Trató de arreglarlo con dinero para que la víctima retirara la demanda, pero resulta que el Derecho penal es un Derecho público que tiene prevalencia frente a los acuerdos en la esfera del Derecho privado. Más aun cuando hay una declaración de culpabilidad seguida de la huida del país.
El ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand, aseguró que esta detención obedece “a una historia antigua que ya no tiene sentido”. Eso es, viola, huye y al paso del tiempo el delito dejará de serlo.
Si el caso fuese de un albañil que violara a una vecinita, pues que se lo trague la tierra y lo escupa en 20 años, pero tratándose de don Roman, que nos ha dado joyas como El bebé de Rosmary, pues hay que hacer una excepción, o no?
Si buscan perdonar a don Roman, pues entonces que ya no haga muchas olas doña Lidia, que eso de las condenas por violaciones es para los que no tienen poder político o económico. Digo, si queremos medir con la misma vara.


About this entry